viernes, 4 de septiembre de 2009

1. EL TRATO CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Muchos científicos tienen poca experiencia en el trato con periodistas, bien por que son consultados por teléfono, son entrevistados y/o difundidos por los medios. No es como estar charlando de su trabajo con sus colegas en los tiempos libres de congresos y seminarios. La comunicación de su trabajo con exactitud al más amplio público requiere una perspectiva diferente, por el simple hecho que los criterios periodísticos son diferentes para juzgar el interés y la importancia de nuevos conocimientos, desarrollos tecnológicos y acontecimientos.

Entrevistas exitosas requieren de un ambiente de confianza entre entrevistado y entrevistador, confianza que no se establece automáticamente con sólo una llamada telefónica (el medio más usual de los periodistas para recabar información). Los investigadores, sin embargo, deberían hacer lo necesario para asegurar a los periodistas su buena voluntad para cooperar. Es apropiado y a menudo provechoso preguntar en qué contexto la información buscada será publicada o difundida, para dar una respuesta razonable, suficiente y adecuada en ese contexto.

De considerarse necesario, es deseable preguntar si la entrevista podría ser pospuesta para su publicación por un tiempo perentorio y mutuamente convenido, los investigadores deben ser conscientes que es a ellos a quienes con toda probabilidad se atribuirá una información que podría estar distorsionada, si ellos y sus interlocutores no tienen el tiempo suficiente para reflexionar sobre el contenido y tratamiento de la entrevista.

Solicitar la revisión de un texto antes de ser publicado por lo general es rechazado por los periodistas, no siempre, finalmente ellos no son el árbitro final de lo que es publicado y cómo se publica. No obstante, es necesario tener pruebas de la información que se suministra como salvaguarda contra las distorsiones o falsificaciones graves.

Es deseable que todas las instituciones de investigación o cuerpos colegiados proporcionen asesoría a la dirección, a sus científicos y profesionales en cuanto a la presentación de sus conclusiones a los medios de comunicación. Además de impulsar a todos los investigadores a hablar de su trabajo de un modo abierto y responsable, con el justo equilibrio entre el rigor científico y la exigencia que la investigación sea comunicada de forma atractiva y que claramente pueda ser entendida por el más amplio público.
Asimismo, los institutos y centros de investigación deberían proveer a sus investigadores de la asesoría específica sobre respuestas a preguntas probables de los medios de comunicación, para reducir el riesgo de mala interpretación.

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